Micaela García fue una joven militante feminista y promotora de derechos humanos de 26 años, oriunda de Gualeguay, Entre Ríos. Estudiaba Educación Física y trabajaba en organizaciones sociales, donde impulsaba la prevención de la violencia de género y el acceso a la salud sexual y reproductiva.
El 1 de abril de 2017, Micaela fue secuestrada, violada y asesinada por un hombre que había sido liberado días antes de la cárcel, a pesar de tener antecedentes por violencia sexual. Su femicidio conmocionó al país y visibilizó fallas graves en el sistema de justicia, como la falta de aplicación de protocolos de prevención y la impunidad de varones violentos.
Su nombre hoy es símbolo de la lucha contra la violencia machista. En su memoria, miles de personas exigieron justicia y reformas legales. Así nació la Ley Micaela, una herramienta para transformar el Estado desde una mirada feminista y prevenir que otras mujeres sufran su mismo destino.